Misterios Gloriosos
Oseas 10, 1-3.7-8.12 — "Siembren justicia y cosecharán misericordia."
Mateo 10, 1-7 — Jesús llama a los Doce y los envía: "Proclamen que el Reino está cerca."
Intenciones de este Rosario
Por todos los llamados por su nombre, para que respondan con generosidad a su vocación. †
Por quienes se sienten un número más en la multitud, para que descubran que Dios los conoce personalmente. †
Por los enviados a proclamar el Reino en cada ambiente del mundo de hoy. †
Oraciones iniciales
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
El Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padre Nuestro · 3 Ave Marías (por la fe, la esperanza y la caridad) · Gloria
El Resucitado se da a conocer a María Magdalena pronunciando su nombre: "¡María!" Basta esa palabra —su nombre en boca de Cristo— para que ella lo reconozca. Así llama Dios: no en abstracto, sino por el nombre. La Resurrección nos alcanza personalmente, a cada uno llamado por su propio nombre.
Oraciones
Antes de subir al cielo, Cristo envía a los suyos a todo el mundo. El mismo verbo del Evangelio de hoy — "vayan" — resuena en la Ascensión. Cada llamado lleva dentro un envío; no somos llamados para quedarnos quietos, sino para proclamar. La misión no es opcional: es la forma del amor recibido.
Oraciones
Jesús no envía a los Doce con las manos vacías: les da autoridad, poder, gracia. En Pentecostés, ese poder se derrama como fuego sobre los mismos hombres temerosos, y los transforma en testigos valientes. A quien Dios llama, también lo capacita. Nunca envía sin dar antes la fuerza necesaria.
Oraciones
María respondió "sí" a su llamado y sembró toda su vida de fidelidad; por eso cosecha la gloria de la Asunción. "Ya es tiempo", dice Oseas: María no aplazó su respuesta. Ella es la primera de los llamados que llegó a la meta, la prueba de que quien responde al nombre con que Dios lo llama, cosecha misericordia y gloria.
Oraciones
El Evangelio se toma el trabajo de escribir cada nombre de los Doce, porque ante Dios ninguno es intercambiable. También el nombre de cada uno de nosotros está escrito en el cielo, donde María reina como Madre. Coronada Reina, ella intercede por cada hijo llamado por su nombre — nadie se pierde en el anonimato ante su mirada materna.
Oraciones
Oraciones finales
Oración a San Miguel Arcángel:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.