Misterios Gloriosos
Isaías 49, 1-6 — "El Señor me llamó desde el vientre materno."
Lucas 1, 57-66.80 — El nacimiento de Juan: "Juan es su nombre."
Intenciones de este Rosario
Por la gracia de saber disminuir para que Cristo crezca, como San Juan Bautista. †
Por todos los que preparan el camino del Señor en silencio, sin buscar protagonismo. †
Por quienes esperan, como Zacarías e Isabel, una promesa que parece imposible. †
Oraciones iniciales
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
El Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padre Nuestro · 3 Ave Marías (por la fe, la esperanza y la caridad) · Gloria
Toda la misión de Juan el Bautista apuntaba a este momento: señalar al Cordero de Dios que vencería la muerte. Juan preparó el camino para Aquel que resucitaría. Su grandeza fue señalar una victoria que él no vería con sus ojos terrenos, pero en la que creyó con toda su vida.
Oraciones
Cristo asciende, y toma el lugar central que siempre le correspondió. Juan lo había anunciado toda su vida con esa frase que resume su misión: disminuir para que Cristo creciera. En una cultura obsesionada con el protagonismo, este misterio nos enseña la grandeza paradójica de hacerse a un lado para que Dios ocupe el centro.
Oraciones
Juan fue lleno del Espíritu Santo desde el seno de Isabel — saltó de gozo en su vientre al reconocer la presencia de Cristo en el de María. El mismo Espíritu que llenó a Juan desde el principio descendió luego sobre la Iglesia en Pentecostés. La fuerza que sostuvo la misión humilde y valiente de Juan es la misma que se nos ofrece a nosotros.
Oraciones
Fue precisamente en la Visitación —cuando María, llevando a Cristo en su seno, llegó a casa de Isabel— que Juan saltó de gozo aún sin nacer. María, que hoy contemplamos asunta al cielo, fue el primer "camino" por el que Cristo llegó a Juan. La Madre que lleva a Cristo sigue siendo hoy quien nos lo acerca.
Oraciones
Como María fue coronada por su fidelidad, Juan fue glorificado por la suya. Ambos fueron llamados desde antes de nacer, ambos respondieron con una entrega total, ambos hicieron de su vida un "sí" al plan de Dios. La Natividad de Juan, que hoy celebramos, es la prueba de que Dios llama por nombre, desde el principio, a quien quiere para una misión.
Oraciones
Oraciones finales
Oración a San Miguel Arcángel:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.