Misterios Dolorosos
2 Reyes 25, 1-12 — La caída final de Jerusalén.
Mateo 8, 1-4 — El leproso: "Señor, si quieres, puedes limpiarme." — "Quiero, queda limpio."
Intenciones de este Rosario
Por la santificación del trabajo ordinario, en la fiesta de San Josemaría Escrivá. †
Por todos los que hoy ofrecen a Dios un día pesado y lleno de retos. †
Por quienes se sienten "intocables" o despreciados, para que sepan que Jesús quiere tocarlos y sanarlos. †
Oraciones iniciales
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
El Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padre Nuestro · 3 Ave Marías (por la fe, la esperanza y la caridad) · Gloria
En el huerto, Jesús ofrece al Padre el día más pesado de su vida. No esconde el peso ni finge que no cuesta — lo nombra, y lo ofrece. Así nos enseña qué hacer con nuestros días difíciles: no negarlos, sino ponerlos en manos del Padre. San Josemaría diría que ahí, en ese ofrecimiento, hasta el cansancio se vuelve oración.
Oraciones
Como Jesús tocó al leproso del Evangelio de hoy sin temor al contagio, en la flagelación Él mismo carga en su cuerpo todo lo que en nosotros está herido y "leproso." No mantiene distancia de nuestro dolor: lo asume en su propia carne. Quien sufre en su trabajo o en su salud puede unir ese dolor al cuerpo flagelado de Cristo, que ya lo abrazó.
Oraciones
Cristo es humillado en lo más íntimo de su dignidad. San Josemaría enseñaba que también el trabajo bien hecho, ofrecido en silencio sin reconocimiento, participa de esta humildad de Cristo: hacer las cosas bien aunque nadie lo note, aunque nadie aplauda, por amor a Dios y no por la corona de la aprobación humana.
Oraciones
El camino al Calvario es el trabajo más arduo y pesado jamás realizado: cargar la propia cruz, paso a paso. San Josemaría veía en la Cruz no una derrota, sino el "trabajo" redentor de Cristo, hecho con amor hasta el final. Nuestros días pesados, unidos a este camino, dejan de ser carga vacía y se vuelven participación en la redención.
Oraciones
La última obra de Cristo es la entrega total: poner toda su vida, todo su trabajo redentor, en las manos del Padre. Es el modelo de cómo cerrar cada jornada: "Padre, en tus manos encomiendo lo que hice y lo que no pude hacer hoy." Todo entregado, nada retenido. Así un día difícil se consuma no en agotamiento, sino en ofrenda.
Oraciones
Oraciones finales
Oración a San Miguel Arcángel:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.